SINDICATOS SIN NORTE
Un nuevo acontecimiento ha venido a dejar al descubierto la nueva filosofía que orienta la ideología sindical. Desde los viejos tiempos donde enarbolar la bandera de la justicia laboral era el punto de mira de todo sindicalista de pro, hemos pasado a la politización de la acción sindical con gestos y acciones que delatan este giro descarado en muchas secciones de los distintos grupos. Ya no se distingue al sindicato de clase del corporativista, el formato es el mismo y sus metas similares: captar votos, conseguir el poder.
Me dirán que es legítimo, por supuesto, pero lo que no está tan claro es que se haga a cualquier precio, pasando por encima de los pilares fundamentales que los mantienen vigentes: la justicia social y la justicia laboral.
Cuando todo se enrevesa en una maraña de normativas, acuerdos, pactos y legislaciones de interpretaciones varias, se llega a la conclusión de que el sentido común puede ser el menos común de los sentidos y lo que es peor, cualquier decisión absurda puede llegar a estar muy bien argumentada. El inculto se queda a bolos y el lego se sale con la suya. Así obtenemos resultados que vistos desde fuera son la abstracción de la sinrazón, un conjunto de pinceladas que no llegamos a entender pero que tenemos que asumir porque la telaraña sobre la que se balancean es infranqueable.
Para ejemplo un botón. El ultimo caso de los sanitarios de refuerzo de Aragón nos puede ilustrar: profesionales de la sanidad que llevan mas de 20 años al servicio de unas Administraciones (y han sido de todos los colores), con un trabajo precario y una labor a destajo hasta el día de hoy, que al fin veían la luz al final del túnel, tras unas arduas negociaciones de mas de 18 meses, y cuando hasta la administración había presupuestado su inclusión en el sistema con la nueva equiparación dentro de los Equipos de Atención Primaria, y sólo restaba la ratificación por parte de la Mesa Sectorial, ¡magia potagia! los representantes sindicales, dicen NO a la interinización de plazas (unas 600) hasta que las mismas salgan a oposición. Es decir seguirán trabajando a destajo sinedie otros dos, tres o mas años, y sólo porque son ellos los que cortan el bacalao.
A pesar de la escasez de profesionales, a pesar de las listas de espera, a pesar de que la sociedad los demanda, la administración los necesita, a pesar de que la eficacia, la experiencia y la madurez son sinónimo de calidad asistencial, a pesar de que se están homologando titulaciones extranjeras de dudosa consistencia por la vía de urgencia, los todopoderosos sindicatos han decidido que esos 600 profesionales sigan en el congelador durante una temporada mas. Y lo peor de todo, solo porque sí. (Cualquiera de las argumentaciones que tímidamente expusieron para justificar su decisión son tan inconsistentes que remito al lector a sus publicaciones en los medios).
La sorpresa ha llegado a todo el mundo, incluida la administración. ¿Motivos reales? Podríamos especular con varios, y todos tendrían cabida. Desde la impasible soberbia que impide que alguien marginal les ponga criterios, hasta un posible trasfondo economicista (recuerden aquellos que siguen el proceso, de donde se intuye salió la partida presupuestaria para que las nuevas plazas en forma de interinidad se crearan este año). O quizás una manera rácana y de miras cortas de mantener personal a destajo otra temporada, cubrir durante mas tiempo los servicios de su gran masa de afiliados. Que sean verdad o no todas estas especulaciones es lo de menos, el problema es que la enrevesada red que se teje nunca sabemos de donde procede y a donde va, pero lo que es seguro es la capacidad de sus protagonistas para crearla. Todo cabe, todo es posible, bien lo han demostrado. Llevan lustros anclados en esas mesas, siempre los mismos, inamovibles, estoicos, jugando partidas de ajedrez, sin temor a ir perdiendo peones por el camino.
No señores, no culpen sólo a uno o varios gobiernos de los males de la sanidad Aragonesa. Que todo un conjunto de agentes sociales no haya sabido conservar el potencial humano que la comunidad creó durante tantos años es mas sangrante si cabe, pues hablamos de justicia social, de justicia laboral, de emigración laboral, de descontento, de desarraigo fomentado y perpetuado por una saga de elegidos de pata negra que llevan décadas haciendo de su capa un sayo. Como decía un compañero en el blog, liberados sindicales, liberados para atar y desatar.
Cuantas veces manifestaron que: “los verdaderos y únicos representantes legales de los trabajadores son los Sindicatos, elegidos democráticamente .............. y jamás un movimiento Asambleario puede ser nexo de diálogo con la administración”. ¿Les suena? Ahora bien; ¿son sus decisiones democráticas? ¿pueden serlo en contra de la opinión de la inmensa mayoría de sus representados?, sin argumentos, con razonamientos peregrinos, sin razón moral ni ética, entenderíamos a duras penas la pataleta de un grupo, pero lo de este caso ha sido para Guiness. A tenido que ser un virus, decían unos.
Que los llamados agentes sociales, deberían ser nuestros valedores en la defensa del trabajador ante los criterios economicistas de la patronal y la administración parece ser obvio. Ahora bien, ¿quién nos defiende de los excesos de los Sindicatos?............según ellos “nuestro sindicato”....y vuelta a empezar.
El efecto demoledor de toda esta política de gestión y de connivencia ha llevado a una penosa y vergonzante realidad para nuestra profesión, no conocida en este país jamás: la inevitable emigración de muchos compañeros. Pero eso, ¿a quién le importa? El norte ya no está en su sitio, ha cambiado, se ha perdido.
PD: en veinte años, entre todos los sindicatos de dicha mesa, no han conseguido inscribir en sus filas ni al 15% del total de refuerzos de Aragón, médicos y enfermeros.............por algo será.
Como dijo una compañera el otro día, “nunca se sabe en esta vida, puede ser un aneurisma o................un sindicato”....los de alrededor sonreímos, algo es algo.
AMARYS
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