EDITORIAL
Ha vuelto a ocurrir. Nuevos cargos, nuevas opiniones, nuevos motivos de cambio. Como de costumbre entrando como elefantes en una cacharrería. Sin preguntar, sin valorar opiniones, sin analizar desde dentro los problemas, sin consenso, a la brava, como suele hacerse en España, como insistimos con tozudez en Aragón. ¿Cómo podemos pregonar una mejora en la calidad asistencial cuando minamos los cimientos de la misma? ¿Cómo mantener en letras doradas que la Atención Primaria es la puerta de entrada al Sistema Sanitario y dinamitar sus quicios? ¿Cómo se pueden justificar la humillación de centenares de profesionales que llevan 22 años manteniendo los puestos mas deficitarios y duros del sistema sanitario Aragonés a costes ilegales (ver sentencias sobre reclamaciones de impagos injustificados sistemáticos realizados a sabiendas por los servicios económicos del SALUD y INSALUD)? ¿Quién se permitió el derecho de humillar a compañeros de profesión sin mas argumento que la cuadratura de cuentas? ¿Y quién lo consintió? ¿Cómo se va a creer el ciudadano que la Sanidad va a mejorar con "ajustes" de este tipo?
Todos sabemos los nombres y apellidos de los responsables, tanto directos como indirectos. Todos sabemos como trata la "empresa" a sus empleados. Sabiendo esto, también deberíamos de saber como actuar y como defender, ya no el sistema, que por lo visto no tiene arreglo, sino nuestros intereses. Al menos la Justicia, pesada ella, nos va dando la razón golpe a golpe. Y no hablamos en vano; ver sentencias de las reclamaciones sobre actuaciones administrativas en las últimas oposiciones. Esto demuestra que algo se está haciendo mal desde hace décadas, y que por lo que se ve no hay intención de subsanarlo.
Ahora ha sido este humillante cribado en la prueba de acceso a las plazas MAC, mañana será la constitución de plazas precarias, horarios inasumibles y puestos donde los desplazamientos con vehículo propio habrá que hacerlos a decenas de Kilómetros de casa, duplicación de consultas, asunción de vacaciones de compañeros, bajas sin cubrir, mas dispersión, en resumen una calidad en la llamada "puerta de entrada al sistema" que pagaremos todos, profesionales asentados,interinos humillados, eventuales de quita y pon, y al final pacientes. Y cuando vengan las epidemias de gripe, eventualidades sanitarias u otros devenires previsibles (envejecimiento de la población, tanto de pacientes como de los propios sanitarios), suponemos que tanto gestores como liberados sindicales tendrán que colgarse el fonen al cuello y desempolvar las impolutas batas blancas del fondo del armario con olor a naftalina.