lunes, 27 de octubre de 2008
Maltrato en adultos. Papel del MAP
Los médicos de familia desempeñan un papel clave para prevenir y detectar el maltrato a los mayoresRedacción Así lo ha dado a conocer el doctor Juan Manuel Espinosa, coordinador del Grupo de Atención al Mayor de la semFYC en las Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, celebradas en Málaga Málaga (28-10-08).-Los facultativos aseguran que el maltrato en las personas mayores se observa en todas las clases sociales y en cualquier nivel socioeconómico. La cercanía de los médicos de familia facilita la intervención sobre este problema. “Vemos en la consulta a paciente y cuidador, los hijos en la mayoría de los casos, y también los vemos en el domicilio. Desempeñamos un papel clave para prevenir el problema y para detectarlo a tiempo”, tal y como ha señalado el doctor Juan Manuel Espinosa, coordinador del Grupo de Atención al Mayor de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) en las Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, celebradas en Málaga, con la colaboración de NOvartis.SemFYC ha informado que un 5 por ciento de los ancianos españoles sufre algún tipo de maltrato, que en la mayoría de los casos no denuncian por depender emocional o económicamente de su agresor. El progresivo envejecimiento de la población contribuirá a que este problema aumente aún más en los próximos años. En España, se calcula que uno de cada cinco homicidios de ancianos se produce en el seno de la familia. El concepto de maltrato incluye el abuso físico, 25 por ciento de los casos; psíquico, 30 por ciento; sexual y económico, 30 por ciento, aunque el más frecuente es el maltrato por negligencia, 49 por ciento, es decir, el provocado por fallos o por omisión en la provisión de cuidados que requiere el mayor. Por tanto, el doctor Espinosa ha asegurado que “si como indican los estudios disponibles, hay un porcentaje importante de personas mayores que podrían estar sufriendo abusos o negligencias, eso significa que los médicos de familia tendremos en nuestro cupo un número significativo de pacientes con este problema, circunstancia que debemos tener muy en cuenta”.El doctor José Zarco, director del Comité Académico de las Jornadas, ha señalado que es fundamental seguir trabajando para que la violencia que se produce en el hogar deje de ser definitivamente un asunto privado y se perciba como un problema de salud pública. “Para los profesionales sanitarios, son imprescindibles cursos y talleres, como el que se impartirá en esta jornada, si queremos dar una respuesta eficaz de abordaje e intervención desde el sistema sanitario. Desde semFYC llevamos años trabajando y creando herramientas que sirven actualmente a los médicos de familia para identificar un caso de maltrato a través de la entrevista clínica, en un contexto de cercanía, confianza y conocimiento del medio tanto social como familiar en el que viven nuestros pacientes mayores. Se estima que sólo se detectan el 10-15 por ciento del total de todos los casos existentes”.La sensibilización del colectivo médico es imprescindible. “Tenemos que tener en mente el problema para ser capaces de detectarlo y, por tanto, de reducir las tasas de infradiagnóstico que se producen en los ancianos. Si no hay lesiones evidentes, los mayores difícilmente van a expresar este problema”, señala el doctor Espinosa. Para evitar una situación de maltrato antes de que se produzca, es preciso conocer los factores de riesgo que presentan tanto el potencial maltratador como el futuro maltratado. En el caso de la persona mayor, las posibilidades de sufrir malos tratos aumentan a medida que empeora su deterioro físico y psíquico. Otros factores importantes son, según el doctor Espinosa, los antecedentes familiares. “En familias donde madres o padres han sido maltratadores, con más frecuencia ellos mismos van a recibir posteriormente abusos. Por otra parte, el aislamiento social, relacionarse sólo y exclusivamente con el cuidador, también eleva el riesgo de sufrir maltrato”. Desde el punto de vista psicológico, se especifican tres tipos de maltratadores: los hostiles, porque han sido maltratados previamente por el anciano que ahora cuidan; los autoritarios, que son intransigentes con las incapacidades de la persona mayor; y los dependientes económicamente del anciano.
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